Este proyecto surgió con la idea de aprovechar al máximo un hueco bajo escalera que estaba totalmente a la vista. El objetivo era generar un mueble que no solo organizara elementos del día a día (como el lavarropas, hornito eléctrico, productos de limpieza, etc.), sino que también ayudara a ordenar visualmente el ambiente y a sacarle más provecho a un rincón que hasta entonces estaba desaprovechado.
El diseño se pensó para que fuera lo más limpio posible. Se resolvieron distintos compartimentos internos para separar funciones y facilitar el acceso a cada cosa, sin generar desorden. Para el frente, usamos puertas lisas con bisagras tipo click-on, que permiten abrirlas simplemente presionando, sin necesidad de tiradores a la vista. Esto refuerza la idea de un mueble que se mimetiza con la pared y mantiene la línea visual prolija y despejada.
Más allá de lo funcional, el mueble terminó cumpliendo un rol importante en el espacio: oculta lo que no se quiere tener a la vista y al mismo tiempo aporta orden, continuidad y una sensación general de limpieza y organización. Esos pequeños rincones que muchas veces quedan relegados pueden convertirse, con una buena solución a medida, en una parte clave de la casa.