Éstos tiradores hechos en madera maciza de paraíso forman parte del mobiliario de un lavadero. Se pensaron como una solución personalizada para sumar diseño al conjunto sin sobrecargar visualmente. Otorgan un carácter artesanal y un toque cálido y personal que a veces los herrajes estándar no logran transmitir.
Las varillas fueron seleccionadas particularmente, buscando una beta y una textura pareja.


Definir el ángulo justo para que el agarre fuera cómodo y natural al tacto fue la clave del proceso: Se realizaron pruebas con distintas inclinaciones hasta encontrar la que mejor se adaptaba al movimiento de la mano. Ese pequeño detalle hace una gran diferencia en la experiencia final.



Una vez definida la forma, pasamos a su colocación: Se marcó cuidadosamente cada punto de fijación, asegurando que todos mantuvieran la misma altura y distancia respecto al borde de las puertas. Se utilizó una mecha avellanadora para las perforaciones, ésto permitió alojar bien la cabeza cónica del tornillo y dejarla al ras de la madera sin que sobresalga. Finalmente, atornillamos cada pieza a mano, con cuidado de no ejercer demasiada fuerza para no falsear la rosca ni dañar la madera. Es un proceso simple pero que requiere precisión, porque una pequeña desalineación puede notarse mucho en un frente limpio como este.


