Un escritorio que se transforma
Este escritorio colgante fue diseñado para resolver dos funciones en un solo gesto: cerrado, actúa como una pieza sobria que acompaña el ambiente con calidez; abierto, se convierte en una mesa de trabajo funcional, con espacio para teclado y mouse. En su interior, aloja una computadora All-in-One, conservando el equipo fuera de la vista cuando no está en uso y colaborando con una estética ordenada y serena.
Además del compartimiento central para la computadora, se resolvió un módulo lateral cerrado con estante interno para guardado general, y otro abierto en el extremo opuesto, pensado para exhibir libros u objetos decorativos. La tapa rebatible se diseñó con bisagras y pistones de apertura suave, permitiendo un movimiento controlado al abrir o cerrar el escritorio.


Materialidad y acabado
El mueble fue realizado en MDF enchapado en paraíso natural, elegido por su beta cálida y uniforme. Se aplicó un impregnante transparente con terminación satinada, que protege la madera sin alterar su tono original, generando una superficie suave al tacto y fácil de mantener. El enchapado se trabajó con atención al sentido de la beta, reforzando la horizontalidad del conjunto.
Montaje y detalles constructivos
La estructura se fijó directamente a la pared, quedando completamente suspendida del piso. Esto no solo libera espacio visual y físico, sino que también facilita la limpieza del ambiente. Todos los tornillos de fijación fueron ocultados mediante un sistema de entarugado con tarugos de madera, encolados y lijados a ras, generando un acabado limpio y continuo en cada encuentro. Esta decisión mejora tanto la estética como la durabilidad del mueble, evitando puntos débiles en la superficie visible.
