En este proyecto, diseñamos e instalamos un placard pensado para integrarse completamente con la arquitectura del dormitorio. La estructura fue planteada con un marco perimetral que envuelve y oculta los laterales y el riel superior del sistema corredizo, logrando un efecto de mueble embutido que se funde visualmente con la pared.
El frente está compuesto por tres puertas corredizas: una para cubrir cada módulo lateral que organizados en espejo y una puerta central especialmente pensada para cubrir el sector de TV y cajoneras. De esta manera, cuando todo está cerrado, el placard presenta una superficie limpia, simétrica y sobria, que aporta calma visual al dormitorio.
En el interior un esquema funcional, combinando cajones amplios, bandejas de calzado, estantes abiertos y sectores de colgado, resolviendo el uso diario sin resignar orden ni estética.
El box destinado a la TV se diseñó con menor profundidad que el resto del placard, con una doble intención: por un lado, evitar que la luz emitida por la pantalla rebote en los laterales y resulte molesta para la vista; y por otro, generar un espacio oculto detrás, incorporando estantes no visibles a simple vista, ideales para guardar objetos personales como perfumes, relojes o incluso pertenencias de valor.
Además, se sumó un conducto interno desde la parte trasera de la TV hacia el módulo inferior, lo que permite ocultar todos los cables de conexión y mantener una visual completamente limpia.